Naturalezas y fines

“Son fines de nuestra hermandad amar y servir a Dios sobre todas las cosas y a la Santísima Virgen María, Madre de Dios y de la Iglesia y al prójimo como Dios nos ama.”

Con esa frase se definen en las reglas de nuestra hermandad los fines que debemos perseguir, como organización religiosa y como cristianos, personal e individualmente, todos y cada uno de los que formamos esta hermandad.

Cuando hablamos de los fines de nuestra hermandad, éstos estuvieron bastante claros desde los comienzos, y se pueden resumir en tres grandes bloques:

-Caridad: Uno de los principales objetivos o fines con los que se funda nuestra hermandad, al igual que toda organización religiosa, es el de ayudar a los más necesitados, jugando en ello un papel fundamental nuestra diputación de caridad.

La ayuda a los más pobres, por tanto, se desarrolla a distintos niveles, tanto local, colaborando con Cáritas Parroquial y demás instituciones destinadas a la ayuda a los más necesitados, como a nivel provincial, con la colaboración con asociaciones que actúan más allá de nuestro municipio. Entre ellas, deberíamos destacar la labor de colaboración que realiza nuestra hermandad con la Pastoral Penitenciaria en la ayuda a las mujeres presas.

-Formación: Nuestra hermandad se muestra bastante preocupada por la formación de nuestros hermanos, procurando desde sus inicios ofrecer a todos y cada uno de ellos la formación adecuada para llevar una vida lo más correcta posible desde el punto de vista cristiano, algo que creemos fundamental para poder seguir creciendo como hermandad.

-Culto: Por último, como toda hermandad, el gran fin que tiene la hermandad desde sus inicios no es otro que rendir culto a nuestros Sagrados Titulares, el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, Nuestra Señora de la Piedad, la Santa Cruz en el Monte Calvario y la Inmaculada Concepción de María, siendo intención de nuestra hermandad desde su fundación hasta la actualidad, recuperar cultos tradicionales pero perdidos durante muchos años en nuestro pueblo, como son el culto a la Santa Cruz y a la Inmaculada Concepción. Rendir culto, tanto externo como interno, a nuestros titulares es la piedra angular de nuestra corporación, pues es el modo que entendemos nos permite mejor amar a nuestro Señor Jesucristo y su madre, la Virgen María, y, por tanto, acercarnos a ellos.

Estos tres son los fines principales que persigue nuestra corporación, caridad, ayudando al prójimo en todo lo posible, formación, que nos permita conocer y ayudarnos a llevar una vida cristiana, y culto a nuestros amados titulares, además de rendir constante fidelidad a Su Santidad el Papa, Vicario de Cristo en la Tierra.